jueves, 24 de junio de 2010

Fals Borda: Pensamiento crítico en América Latina y Método de Investigación Acción Participativa

Eduardo Andrés Sandoval Forero

Universidad Autónoma del Estado de México




Cuando hay muchos hombres sin decoro, hay siempre otros que tienen el decoro de muchos hombres. Estos son los que se rebelan como fuerza terrible contra los que les roban a los pueblos la libertad, que es robarles a los hombres su decoro. En esos hombres van miles de hombres, va un pueblo entero, va la dignidad humana. José Martí.










Foto tomada de: http://www.polodemocratico.net/

12 de agosto de 2008.

El programa de la presentación del libro de Fals Borda, La Subversión en Colombia. Cambio Social en la Historia, inició con el famoso poema de Roque Dalton “El descanso del guerrero”, ese 23 de julio del 2008 en la Universidad Central, ciudad de Bogotá, noche en que el gran maestro de la sociología en Colombia y vicepresidente de la Asociación Latinoamericana de Sociología (1964), se despidió de la vida pública. Al culminar el evento, parecía que ya sabía que se estaba despidiendo no solo de la política y de la sociología, sino del mundo terrenal. Su paso lento no lo detuvo para intercambiar un abrazo, una mirada, una palabra; se tomo su tiempo y a algunos de los que tuvimos la oportunidad de acompañarle en esa ocasión, al darnos la mano, entendimos que estaba confiando su legado.

El antropólogo Mauricio Adarve de la Universidad Nacional de Colombia, recuerda los juegos rituales que Fals realizó al finalizar el evento: con su bastón que torno en objeto ritual y ondea en ademanes chamánicos, este presbiteriano, bendice sonriente a los asistentes, ritualizando con ello la confianza que minutos antes, el auditorio totalmente colmado y receptivo, le escuchaba afirmar con optimismo político "al verlos siento que ya puedo morir tranquilo".



El libro La subversión en Colombia es una de las varias obras en las que Fals Borda estudió las resistencias y la insurrección del pueblo colombiano contra las oligarquías dominantes, represoras y explotadoras en un contínuum que no cesa en el presente, y en donde el maestro enseña que la historia de las conquistas sociales son producto de la dignidad de los pueblos y de la subversión del orden impuesto por el Estado. En esa línea de investigación fue coautor de una obra cumbre sobre la Violencia en Colombia junto con dos cientistas sociales de gran trascendencia por su compromiso con las causas sociales: Monseñor Germán Guzmán, catedrático de ciencias sociales en la Universidad de Chapingo, murió exiliado en Ciudad de México, y El Dr. Eduardo Umaña Luna falleció en Bogotá en mayo de 2008.

Los dos tomos de la obra La Violencia en Colombia publicados en 1962, fueron producto de la investigación colectiva que realizaron los coautores en el Departamento de Sociología de la Universidad Nacional de Colombia. Esta obra pionera de la sociología de la violencia, constituye el origen de los estudios sociales sobre las violencias estructural, cultural, política, social, económica, y del Estado en Colombia. A partir de esta investigación se desarrollan en el país suramericano estudios con amplitud y profundidad en el tema de las violencias por parte de intelectuales e instituciones reconocidos en el mundo como los “violentologos”, en el entender de las aportaciones teóricas, metodológicas y analíticas realizadas sobre el fenómeno en cuestión.

En la investigación aludida, Fals Borda y sus colegas rompen con la tradición escolástica de la ciencia social e irrumpen en el estudio del conocimiento directo de los actores sociales, les otorgan voz, reflexión, y participación en la elaboración del conocimiento de sus realidades. Se trató, ni más ni menos, en lo que insistió Borda: de desafiar y abandonar el “colonialismo intelectual” para generar pensamiento crítico propio que expliqué la realidad y ayude a transformarla con base en la justicia social.

La persecución y represión en Colombia ha sido uno de los métodos privilegiados del Estado, y la intolerancia a las más mínima disidencia política o social fue una de las denuncias que Fals registró en sus libros, y de la cual fue víctima junto con su compañera María Cristina Salazar al ser detenidos y torturados por el ejército después de la famosa acción donde el M-19 saqueó más de cinco mil armas al Cantón Norte en Bogotá sin disparar un solo tiro y con un mensaje signado en las paredes del túnel que replicó la frase del Chapulín colorado: “no contaban con mi astucia, M-19”. En la casería de brujas la Brigada de Institutos Militares sindicó al Doctor Fals Borda y a la Doctora María Cristina de ser miembros del Movimiento armado M-19 de Abril, y después de las torturas, dos años de la vida de María Cristina transcurrieron en la cárcel, la misma que obtuvo a los 25 años el PhD en Sociología con “Magna Cum Laude”, quizás la primera socióloga del país con doctorado, y la primera mujer decana de la Facultad de Sociología de la Universidad Javeriana. María Cristina Salazar se le adelantó en la muerte a su esposo y murió el 10 de Julio de 2006 .

Entre muchas de las aportaciones de Fals al mundo de la academia se encuentra la fundación de la primera Facultad de Sociología de América Latina en la Universidad Nacional de Colombia, en el año de 1959, junto con Camilo Torres Restrepo y Eduardo Umaña Mendoza, de la cual Fals Borda fue el primer decano. Años más tarde el sacerdote y sociólogo Camilo Torres Restrepo, pionero y partidario de una de las vertientes de la teología de la liberación, se incorpora al Ejército de Liberación Nacional (ELN) y cae en combate un 15 de febrero de 1966 en las montañas del departamento de Santander, en el norte de Colombia.

Las contribuciones sociológicas de Fals trascendieron el estudio, el análisis y la reflexión de los grandes problemas nacionales en Colombia al método de investigación social. Fue una de los fundadores más significativos del método de investigación cualitativo denominado Investigación Acción Participativa (IAP), que en la década de los 70 y 80 se aplicó y desarrolló por parte de sociólogos en varios países de América Latina en relación permanente con los movimientos sociales de resistencias antisistémicas. Esté método de investigación, no sólo busca conocer las realidades y necesidades sociales de una comunidad o país, sino transformar esa realidad, donde el papel del investigador es crucial en el conocimiento del fenómeno de estudio, en la participación e intervención social, y en el trabajo conjunto con los actores sociales. Es un método que en dimensión mayúscula permite parafrasear la clásica frase de Marx que señala que no se trata solo de conocer el mundo sino de transformarlo, y es esta una de las razones por lo que en muchas escuelas de sociología no se conoce esté método, o solo se nombra dentro de la retórica del conocimiento verbalista de los métodos de investigación.

Sin duda una de las virtudes del sociólogo Fals Borda fue su práctica consecuente con su discurso, y por ello a muchos militantes políticos de la izquierda en Colombia nos impartió el “Taller teórico-práctico sobre el Método de Investigación Acción Participativa”, acompañado de un dossiers escrito que tenía en la parte superior, y con color rojo la frase: “material de circulación interna”. Pero el taller no solo fue para los que estábamos en las ciudades, lo recibieron también los campesinos organizados en la Asociación Nacional de Usuarios Campesinos (ANUC), y algunos militantes de la izquierda armada de la década del 70 que simpatizaban con el método pregonado por el maestro Fals, que en la mayoría de las ocasiones no se percató de esas militancias.

En su texto del taller de Investigación Acción Participativa señala que los investigadores “estudian y trabajan en regiones y comunidades con ánimo de determinar puntos reales de partida para reivindicaciones que puedan llevar sucesivos esfuerzos en la lucha por la justicia ... luchas cívicas, salariales, por la tierra, obras públicas, escuelas, puestos de salud, etc.” (Borda, 1972: 7). Esto implica que el investigador se involucre como agente participativo y transformador del proceso que examina, “ ... tomando posición a favor de determinadas alternativas, aprendiendo así no sólo de la observación que hace, sino del trabajo mismo que ejecuta con las personas con quienes se identifica” (Borda, 1972: 29).

En el taller de IAP, la crítica a los métodos y técnicas de investigación “neutrales” siempre fue contundente, a partir de la descripción de realidades que no admiten insensibilidad por parte de los investigadores sociales. El método de IAP fusiona al investigador con la sociedad para contribuir al conocimiento de sus problemas y a las soluciones de los mismos, teniendo a la población en condición de sujetos (no objetos) activos dentro de la investigación y de la acción transformadora de problemas y necesidades en sus comunidades y contextos. En este sentido la acción de este tipo de investigación tiene dos dimensiones que Fals enfatizaba como claves del proceso: una acción que se lleva a cabo durante la investigación con la participación directa de la población, que genera y produce conocimiento, y otra acción que modifica y transforma una realidad determinada como parte del mismo proceso de investigación. De esta manera, se logra un principio de la IAP: la concientización de grupos sociales para la acción transformadora de realidades. Se conjugan en este método objetivos teóricos y prácticos que educan y constituyen un proceso de conocimiento tanto para los investigadores como para la población involucrada en el pensar y en el hacer, a partir de concebir críticamente la realidad.

Por lo anterior, el pensamiento crítico latinoamericano forma parte de esa lista de gratitudes que le debemos al maestro Borda, pionero de ese pensamiento que reclama libertad de pensar entre los seres humanos cansados de la opresión y sometimiento, asumiendo el papel de cuestionar las mentiras que a diario nos repiten los medios de comunicación y que sólo buscan embellecer al capitalismo y nublar el razonamiento de la gente.

La crítica que Fals Borda expuso sobre las teorías y métodos de investigación social dominantes fue la de considerarlas colonizadoras intelectuales de Estados Unidos y Europa. Revertir esa condición de dominación intelectual requiere, en pensar de Fals, “gente creadora, crítica, pensante, distinta de la copietas”. Y es que una América Latina libre, incluye la libertad de pensamiento crítico social que hoy sigue subordinado por el pensar del mundo desarrollado que no empata con nuestras culturas y realidades sociales y políticas. Ese pensamiento crítico y propositivo, que otros denominan alternativo, que se ha venido gestando y desarrollando en varios países, tiene su concreción en teorías, análisis, métodos de investigación y prácticas conducentes a descolonizar las ciencias sociales y ponerlas en francos procesos de transformación social que reviertan las condiciones de violencia estructural, física y cultural con miras a construir “un mundo donde quepan muchos mundos” y la paz con justicia, democracia y libertad sea el referente de las sociedades latinoamericanas.

Así, con su incansable lucha Fals Borda nos dejo ver que no podemos permitir que los otros piensen por nosotros, puesto que eso sólo conduce a que se ame a los opresores y se odie a los oprimidos; a través de ese pensamiento crítico en el que Borda contribuyó, se debe encaminar a la gente a pensar por cuenta propia, a no creer todo lo que se difunde a diario, sino a construir propuestas teóricas y metodológicas que permitan acercarnos a la comprensión de este mundo incierto que con ayuda de la investigación acción participativa admita no solo conocer esas carencias sociales sino incentivar a quienes las viven a recuperar su dignidad como personas.

Fals vivió sin vacilaciones ni pausas un compromiso vertical en defensa de la democracia, la justicia y la libertad y, por consiguiente, en contra de los autoritarismos, las injusticias e iniquidades y la explotación de unos pocos contra muchos, contra todos los pueblos.

Le apostaba a la democracia, luchaba a favor de ella, la defendía como la única forma de resolver el conflicto armado y de combatir la exclusión y el despotismo impuesto por unas minorías arrogantes, ambiciosas y ciegas. Le apostaba a la democracia como la única manera de orientar y dirigir un movimiento popular hacia el poder y murió representándola dentro del Polo Democrático Alternativo, en calidad de Presidente Honorario, elegido por unanimidad desde el año 2005.

En noviembre de de 2004 le entregue un ejemplar del Libro América Latina: conflicto, violencia y paz en el siglo XXI, el cual se lo dedicamos a Fals Borda a otros intelectuales del pensamiento crítico, a los movimientos Piquetero de Argentina, Sin Tierra de Brasil y Sin Techo de Paraguay. Después de revisarlo varias fueron sus reflexiones, pero recuerdo el énfasis que puso en la importancia que tiene para investigación la participación directa de los actores sociales tanto en la misma investigación como en la acción transformadora de la violencia.

Fueron muchos los reconocimientos que sociólogos en vida le otorgamos por el legado de investigador social, pensador y estudioso de la realidad, admirado por colombianos y latinoamericanos por su compromiso con las ideas progresistas y porque siempre estuvo convencido de que Colombia era un país lleno de injusticias y que era necesario transformar la realidad social a través de la lucha democrática, ese otro ámbito de la sociología política que en el que Fals también incursionó. A sabiendas que había mucho porque luchar, a sus 83 años de vida el sociólogo que nació en Barranquilla murió en Bogotá el 12 de agosto de 2008, pensando que tal vez era tiempo de confiar en otros su legado.

Se marchó, dejándonos un gran compromiso a los que tuvimos la fortuna de conocerle, compromiso que hemos de cumplir y transmitir a las nuevas generaciones para juntos construir una sociedad más justa, más igualitaria, más democrática, más incluyente y cimentada en la paz con justicia social, razones por las que él decidió dedicar la mayor parte de su vida. Se lo debemos, te lo debemos Maestro por haber sido un gran hombre con sensibilidad social y portador de una gran humildad digna de reconocimiento.

Varios de sus alumnos no pudimos asistir al ritual y ceremonial de la velación y el entierro de nuestro maestro Fals Borda por la larga distancia geográfica, sin embargo, desde México recordamos su legado sociológico, su formalidad y también su irreverencia para con el poder y la burocracia. Por lo pronto en la Universidad de la Ciudad de México en próximos meses realizaremos unas jornadas alusivas al pensamiento y al método de investigación-acción participativa que Fals aportó a las ciencias sociales.

De la ceremonia de despedida, en un correo de amistad el antropólogo Mauricio Adarve me comenta que el entierro del maestro Fals Borda fue un encuentro simbólico que reunió en la Universidad Nacional a todas las generaciones de científicos sociales residentes en Bogotá, incluidos sus allegados de Mompox y Barranquilla. La misa fue un ritual ecuménico celebrado entre jesuitas del Cinep -la vieja generación de Teología de la Liberación- con pastores bautistas y presbiterianos en la capilla de la Universidad, incluido el ateísmo con todas sus gamas tanto pasionales como lúdicas.

En el trasfondo las remembranzas académicas y litúrgicas. El sermón lo dio el padre Javier Giraldo amigo personal de Fals y quien estuvo con él hasta el último momento. Todos los oficiantes estuvieron a un lado del altar no en el centro, salvo el momento de la eucaristía, y la disposición ritual indicaba que quién estaba celebrando la misa era Camilo Torres.

Sin duda fue un ritual interesante para las ciencias sociales, colmado de pluralidades en el que estuvieron presentes los familiares, amigos, parte de la comunidad científica, religiosos de diversas denominaciones, y políticos con distintas adscripciones.

Seguramente muchos de los sociólogos de la “vieja guardia” se aprestan a recordar y retomar las enseñanzas del maestro, y el método de investigación acción participativa tendrá nuevas perspectivas que puedan conducir a una de las insistencias de Fals que señalaba dentro de su pensamiento crítico: el conocimiento verbalista académico tiene poco sentido si no asume compromiso social transformador. Quiero entender que el pensamiento crítico propositivo, el que desde diversas perspectivas y metodologías se viene desarrollando en Latinoamérica de manera alternativa, tiene como condicionante el compromiso de transformación social desde abajo, con los de abajo, y por los de abajo, algo muy parecido a las lecciones de cambio social que proponen los zapatistas en el sureste mexicano. Al respecto vale la pena decir que el pensamiento crítico propositivo es otra forma de pensar y hacer ciencia, enmarcada dentro de esa máxima del “otro mundo posible”, es decir otra ciencia y pensamiento propio posibles, diferentes al pensamiento único.



Fals Borda (1972), “Taller teórico-práctico sobre el Método de Investigación Acción Participativa”, material de circulación interna, Bogotá, documento mimeografiado.


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